La angustia y la incertidumbre se transformaron en un reclamo desesperado. Al cumplirse 15 días de la desaparición de Gustavo Aguirre en aguas del río Colastiné, en las inmediaciones del Club de Caza y Pesca, su familia rompió el silencio para denunciar la parálisis de los rastrillajes profundos y la falta de respuestas operativas por parte de las fuerzas federales de seguridad.