Julio Fantini, actualmente reside en la localidad de Bombal, y es el hombre que tomó protagonismo en la región, ya que tras cumplir 90 años de edad y superar la enfermedad que acecha al mundo en época de pandemia por Covid, decidió retomar sus estudios primarios.
Según informaron en el portal web TDC Online , el bombalense nació el 7 de marzo de 1931 en la zona rural conocida como “San Marcos”, cercana a Venado Tuerto, donde se crió junto a sus padres y ocho hermanos.
En este contexto, Fantini comentó acerca de su niñez donde tuvo que elegir entre la escuela y el trabajo en su hogar, por lo cual recordó que “con mis hermanos íbamos a caballo a la escuela que quedaba a 10 kilómetros de mi casa, pero como había que ayudar a mi papá a juntar el maíz a mano o en otros trabajos, tuve que dejar en tercer grado”.
Sin embargo, ninguna de todas las complicaciones que trae consigo la vida hizo que Julio pierda las esperanzas ni las ganas de retomar la escuela. De hecho, al celebrar sus nueve décadas de vida, y superar al coronavirus, decidió reemprender sus estudios en el Centro de Alfabetización para Adultos N° 309.
El regreso a la escuela
“Me va bien, es muy lindo, me gusta la escuela”, afirmó entusiasmado el bombalense, quien de lunes a viernes cursa una hora y media, y con su barbijo puesto llega antes que se abran las puertas de la institución educativa.
Respecto a su experiencia al momento de volver a un aula expresó “al principio la maestra me daba cosas fáciles, así que le pedí problemas más difíciles como para mí. Estoy aprendiendo el abecedario porque nunca me lo habían enseñado; y ahora tengo que estudiar las provincias de Argentina”.
Si bien sabe escribir, Julio contó que no sabe “donde va la h o la z”, por eso, para aprender las reglas ortográficas escribe con lápiz ya que “es más fácil borrar cuando hay algún error”. “Todo lo que me da la maestra lo estudio en casa. Las tareas las hago solo, y las nietas vienen a ver el cuaderno”, agregó Fantini.
No rendirse
En cuanto al desarrollo cotidiano de su vida sin contar con la totalidad de las herramientas brindadas por la educación formal, explicó que “con lo poco que había aprendido me las tenía que arreglar cuando iba al banco o a la cooperativa; también cuando tenía que sacar cuentas para saber la cantidad de cerdos que tenía y si daban ganancias o no”.
En tanto, una vez tomada la decisión de reemprender sus estudios primarios, Julio lo comunicó a sus familiares más cercanos, quienes ante la noticia se pusieron muy contentos, por lo que lo motivaron y acompañaron para que pueda cumplir su sueño. En este marco, Julio destacó que “me llevan y me van a buscar, y mi esposa Ñata me espera con la comida”.
“A los chicos les digo que estudien porque no saben lo que se pierden. Sabiendo tendrán un buen porvenir y facilidades, y no van a terminar trabajando en lugares que no les gusta”, concluyó Julio Fantini.
FUENTE: EL SUR DIARIO