El paisaje urbano del centro de Santa Fe está experimentando una transformación preocupante. Lo que antes eran vidrieras de locales iluminadas y flujo constante de clientes, hoy comienza a poblarse de persianas bajas y carteles de alquiler. Jorge Baremberg, integrante del Centro Comercial de Santa Fe, encendió las alarmas al describir un fenómeno que ya no es aislado: «Uno ve en cuadras donde nunca hubo ningún local vacío que hoy hay tres o cuatro», señaló, evidenciando el impacto de la recesión en el corazón comercial de la ciudad.