Muchas veces se asocia el colesterol alto con el sobrepeso, el sedentarismo o la mala alimentación. Pero la salud cardiovascular es más compleja: una persona puede hacer ejercicio, tener peso adecuado y aun así presentar colesterol LDL elevado (colesterol malo). Como además no suele dar síntomas, los chequeos siguen siendo una herramienta central de prevención. Subestimar el riesgo por «verse bien» es uno de los errores más frecuentes a la hora de cuidar el corazón.