El ascenso persistente en el caudal del río Paraná y sus cuencas secundarias comenzó a generar un fuerte impacto en la actividad ganadera del norte provincial. En la zona de San Javier, el avance de las aguas sobre las áreas insulares y bajos inundables obligó a los productores a poner en marcha un operativo masivo de evacuación de hacienda hacia terrenos de mayor altura por la crecida.