La aparición de peces muertos en el arroyo Aguilar, en inmediaciones del primer puente camino al Puerto Reconquista, generó preocupación entre los vecinos y abrió interrogantes sobre las causas del fenómeno. El episodio despertó también el interés de especialistas, que plantearon la posibilidad de una contaminación localizada vinculada con alguna actividad humana.